Nicole Becker

“La salida de la crisis climática y ecológica es colectiva”

Activista militante ambiental

¡Hola! Soy Nicole Becker, tengo 19 años, soy activista militante ambiental, Champion del Acuerdo de Escazú y una de las fundadoras de Jóvenes por el Clima Argentina, un colectivo social ambiental.

Mi historia

Todo empezó cuando vi un vídeo en Instagram de jóvenes en Europa movilizándose por la crisis climática y ecológica. Me llamó mucho la atención y me indignó que aquí, en Argentina, nadie estuviera hablando de esto, ni en mi escuela, ni en los medios de comunicación y que tampoco existiera una expresión local de este movimiento.

Decidí convertir esa indignación en acción colectiva, en organizar mejor a jóvenes que están pensando lo mismo y tuvimos la magnífica idea de convocar una movilización a dos semanas de una movilización internacional, que fue el 15 de marzo. Ese fue el comienzo de todo.

A raíz de esto cambié mi dieta alimentaria a una basada en plantas, empecé a reciclar, hacer compost, también a tener mi huerta y comencé a ir a todos los lugares donde pudiera en bicicleta.

“Como generación queremos hacer una nueva normalidad, el medio ambiente es un derecho humano y en la nueva normalidad tiene que ser si o si recuperado para asegurarnos el futuro que queremos”.

Mi actualidad

La situación del COVID-19 fue extraña porque nos cambió los planes, sobre todo nos quitó nuestra mayor herramienta de lucha: nuestra movilización en la calle, que es lo que genera tanta fuerza. El desafío fue encontrar nuevas formas y nuevas herramientas, empezamos con fuerza en las redes sociales.

Mis acciones

El año pasado logramos que se declarara el país en emergencia climática y ecológica, también la sanción de la primera ley de cambio climático. El día que se aprobó, todos los diputados y diputadas nos aplaudieron por el rol.

La crisis climática y ecológica nos afecta a todos, pero no por igual y es importante entender a quiénes afecta más: afecta primero a los sectores históricamente más vulnerables.

También debemos entender nuestras problemáticas locales: vivimos en una ciudad, y al lado nuestro no tenemos fracking, ni minería, ni explotación de oro, pero sí tenemos tierra pública y muchas veces se vende a costa de espacios verdes que son necesarios para adaptarnos a la crisis climática y ecológica. Las principales consecuencias que como ciudad vamos a sufrir tienen que ver con olas de calor e inundaciones.

Creo que como generación queremos pasar a una normalidad donde entendamos qué es prioritario y ver al ambiente como un derecho humano que se relaciona con todos los problemas sociales que tenemos. Esa nueva normalidad tiene que ser una recuperación verde, para asegurarnos el futuro que queremos.